Para todos los sedientos La sed es una necesidad fisiológica que despierta en nosotros un deseo de beber agua o algo líquido. La lógica y la razón nos enseñan que la sed no existiría si antes no hubiese existido el agua. En el mundo que Dios creó, las cosas no existen de manera independiente y autónoma. Todo está interrelacionado. El aire, la lluvia, el ciclo del agua, las plantas, los ecosistemas, todo es parte de un intrincado universo de procesos y relaciones en los que todas las cosas encuentran su sentido o razón de ser, en la existencia de algo más. El propio Señor Jesús dirigió la mirada de sus oyentes a los lirios y los pájaros, para que podamos ver más allá de esas cosas creadas, y considerar a Aquel que las creó. Por lo tanto oímos que el Señor nos dice: “Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?” (Mateo 6:30). La hierba es pasajera, y es a lo que la propia Escri...
La amistad con Jesucristo... "Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces... hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos;... Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere grata a tu alma, La discreción te guardará; Te preservará la inteligencia..."