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La Revelación del Padre y del Hijo (quinta parte)

    Antes de continuar, comparto algunas consideraciones hechas en este blog en una entrada de años anteriores. La enseñanza y la revelación , son dos caras de una misma moneda. La enseñanza se recibe y es objetiva , o sea, es algo concreto, una cierta información que me han dado o que he hallado. Pero la revelación es subjetiva , sólo la persona puede ser consciente en su íntima convicción de las cosas que se desprenden de esa enseñanza. Lo voy a explicar. Por ejemplo, tenemos la Biblia, un libro con muchísima información, historias, personajes, enseñanzas, etc. Podemos estudiar su contenido y conocer lo que dice, pero, la misma Biblia, y el propio Señor Jesús nos enseña, que hay cosas que deben sernos reveladas. Así leemos: “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre , Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños . Sí, Padre, porque así te agradó. Todas la...
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La Revelación del Padre y del Hijo (cuarta parte)

  “Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,     y un día por fin estará sobre la tierra.   Y después que mi cuerpo se haya descompuesto,     ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos.     ¡Este pensamiento me llena de asombro!” (Job 19:25-27) “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga...

La Revelación del Padre y del Hijo (tercera parte)

  Consideremos ahora un pasaje donde podemos ver, al menos, dos cosas. La primera, es al propio Señor Jesús interesado en considerar la identidad del Cristo, si bien en el propio pasaje él no da una respuesta. La segunda, es que la identidad del Cristo, se vincula a su existencia previa al nacimiento del Señor Jesús en el mundo. Veamos el pasaje en el capítulo 22 de Mateo: “41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó , 42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 43 Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: 44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? 46 Y nadie le podía responder palabra ; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.” (vv. 41-46) El Señor no da una respuesta, ni Mateo añade ningún comentario. La pregunta queda abierta, si bien el resto de los relatos de los evangelios ...