Y aunque leyeras todos los libros del mundo y respondieras todas las preguntas de la humanidad, seguirías estando en el mismo lugar. Y aunque fueras coronado de honores y riquezas y hubieras batido todos los records de grandeza, seguirías en la misma condición de todo hijo de Adán, un alma moribunda en la espera del encuentro impostergable, en el día en que la muerte será solo una puerta de entrada, a la Terrible Presencia del trono de la eterna SANTIDAD. Te presentarás desnudo ¿Quién cubrirá tu vergüenza? Te presentarás tú solo ¿Quién será tu Defensa? Te presentarás sin excusas ¿Quién pagará la expiación? ¿Podrás acaso llorar más que las madres que vieron a sus hijos siendo asesinados? ¿Podrás clamar más que los niños y niñas despojados y abusados de este mundo? Tan cierto como que ningún inocente jamás se perderá, es que lo que no hayas buscado en esta vida para presentarte ante el Juicio de la Verdad, no lo hallarás cuando y...
Como en otras ocasiones, traigo una porción de los escritos de algún autor cristiano que vale la pena leer. “… La fe en la persona de Jesús y la esperanza en su promesa significan que su voz, que resuena y está viva en los Evangelios, tiene autoridad suprema y soberana sobre nuestras vidas. Haciendo caso omiso de los lingüistas e historiadores que se mantienen ocupados “buscando moscas en los textos en busca de autenticidad histórica”, como señala John Kirvan, y de los sofisticados exégetas del Seminario de Jesús, que todavía están votando, por el amor de Dios, sobre lo que Jesús realmente dijo y no dijo, tomamos las palabras y dichos del Maestro tal como lo hizo Francisco de Asís, de manera literal. Y este enfoque innovador del mensaje de Jesús tiene implicancias radicales para el estilo de vida de un discípulo confiado. Piénsalo. En un mundo de cambios rápidos y de un capitalismo global turboalimentado, la competencia impulsa no solo el mercado, sino también la publicac...