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Cuando Cristo resplandece en nuestro corazón

  “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro . Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.” (Daniel 12:1-3) “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos .” (Lucas 10:20) “Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. ” (Filipenses 4:3) “Y llevarán la gloria...
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Satisfacción Imperecedera

  Para todos los sedientos La sed es una necesidad fisiológica que despierta en nosotros un deseo de beber agua o algo líquido. La lógica y la razón nos enseñan que la sed no existiría si antes no hubiese existido el agua. En el mundo que Dios creó, las cosas no existen de manera independiente y autónoma. Todo está interrelacionado. El aire, la lluvia, el ciclo del agua, las plantas, los ecosistemas, todo es parte de un intrincado universo de procesos y relaciones en los que todas las cosas encuentran su sentido o   razón de ser, en la existencia de algo más. El propio Señor Jesús dirigió la mirada de sus oyentes a los lirios y los pájaros, para que podamos ver más allá de esas cosas creadas, y considerar a Aquel que las creó. Por lo tanto oímos que el Señor nos dice: “Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?” (Mateo 6:30). La hierba es pasajera, y es a lo que la propia Escri...

La Revelación del Padre y del Hijo (quinta parte)

    Antes de continuar, comparto algunas consideraciones hechas en este blog en una entrada de años anteriores. La enseñanza y la revelación , son dos caras de una misma moneda. La enseñanza se recibe y es objetiva , o sea, es algo concreto, una cierta información que me han dado o que he hallado. Pero la revelación es subjetiva , sólo la persona puede ser consciente en su íntima convicción de las cosas que se desprenden de esa enseñanza. Lo voy a explicar. Por ejemplo, tenemos la Biblia, un libro con muchísima información, historias, personajes, enseñanzas, etc. Podemos estudiar su contenido y conocer lo que dice, pero, la misma Biblia, y el propio Señor Jesús nos enseña, que hay cosas que deben sernos reveladas. Así leemos: “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre , Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños . Sí, Padre, porque así te agradó. Todas la...

La Revelación del Padre y del Hijo (cuarta parte)

  “Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,     y un día por fin estará sobre la tierra.   Y después que mi cuerpo se haya descompuesto,     ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos.     ¡Este pensamiento me llena de asombro!” (Job 19:25-27) “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga...