Ir al contenido principal

Entradas

La Revelación del Padre y del Hijo (cuarta parte)

  “Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,     y un día por fin estará sobre la tierra.   Y después que mi cuerpo se haya descompuesto,     ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos.     ¡Este pensamiento me llena de asombro!” (Job 19:25-27) “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga...
Entradas recientes

La Revelación del Padre y del Hijo (tercera parte)

  Consideremos ahora un pasaje donde podemos ver, al menos, dos cosas. La primera, es al propio Señor Jesús interesado en considerar la identidad del Cristo, si bien en el propio pasaje él no da una respuesta. La segunda, es que la identidad del Cristo, se vincula a su existencia previa al nacimiento del Señor Jesús en el mundo. Veamos el pasaje en el capítulo 22 de Mateo: “41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó , 42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 43 Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: 44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? 46 Y nadie le podía responder palabra ; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.” (vv. 41-46) El Señor no da una respuesta, ni Mateo añade ningún comentario. La pregunta queda abierta, si bien el resto de los relatos de los evangelios ...

La Revelación del Padre y del Hijo (segunda parte)

  “ Nadie conoce al Hijo ni al Padre ”  “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” (Mateo 11:27). Notemos como en Jeremías, y en las palabras del propio Señor, hallamos esta necesidad de conocer a alguien. Este es un conocimiento en el que existe intimidad. Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y su Hijo, escribe el apóstol Juan. Y el Espíritu Santo, que es el mismo Espíritu del Padre y del Hijo [1] , nos revela a nuestro corazón un solo Hombre digno de plena confianza [2] , en el cual "habita toda la plenitud de la Deidad" (Colosenses 2:9), un solo rostro en el cual resplandece la gloria de Dios, Jesucristo, quien es “la imagen de Dios” (2 Corintios 4). Ahora sabemos por las palabras del propio Señor, que Él y el Padre son uno [3] . Mientras que la revelación dada a Israel nos recuerda que: “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y...