Y aunque leyeras todos los libros del mundo
y respondieras todas las preguntas de la humanidad,
seguirías estando en el mismo lugar.
Y aunque fueras coronado de honores y riquezas
y hubieras batido todos los records de grandeza,
seguirías en la misma condición de todo hijo de Adán,
un alma moribunda en la espera del encuentro impostergable,
en el día en que la muerte será solo una puerta de entrada,
a la Terrible Presencia del trono de la eterna SANTIDAD.
Te presentarás desnudo
¿Quién cubrirá tu vergüenza?
Te presentarás tú solo
¿Quién será tu Defensa?
Te presentarás sin excusas
¿Quién pagará la expiación?
¿Podrás acaso llorar más que las madres que vieron a sus hijos siendo asesinados?
¿Podrás clamar más que los niños y niñas despojados y abusados de este mundo?
Tan cierto como que ningún inocente jamás se perderá,
es que lo que no hayas buscado en esta vida para presentarte ante el Juicio de la Verdad,
no lo hallarás cuando ya estés, repentinamente, ante ella.
El peor pecado contra la verdad, no es no creerla, sino no tomarla en serio.
"He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero,
el principio de la creación de Dios, dice esto:
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. " (Apocalipsis 3:14-20)
"¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro." (Romanos 7:24-25)
"Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo." (Gálatas 2:15-21)
¡Que terrible pecado el del ser humano que cree no deberle nada al Creador! Ninguno de nosotros está en paz con Dios hasta que no reconoce los términos que Dios mismo ha determinado para que seamos reconciliados con Él. Por lo tanto está escrito que:
"... todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús." (Romanos 3:19-26)
Amén.
Hoy se te ha dicho qué escoger, ante nosotros está la gracia de Cristo o el peso de la Ley.
N.M.G.

Comentarios
Publicar un comentario