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Un Amigo nos es presentado

Comenzando por el Principio


"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido."
(Primera carta del apóstol Juan. Capitulo 1, v. 1 a 4)


En toda amistad existe un lazo de unidad (comunión) que relaciona a dos personas. Cuando Jesucristo es anunciado por los discípulos que convivieron con él la finalidad es para que nosotros también tengamos comunión con el Padre y con su Hijo. 

Lamentablemente los dogmas de la religión elaborados por los hombres siempre han creado distorsiones, separaciones y alejamientos en lo que a Dios y el hombre se refiere. Por el contrario, Dios ha puesto "un sólo mediador" entre Él y los hombres, a "Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2:5)

¿Querés saber cuán distorsionadora, separadora y alienante del Cristo real es la religión o rama cristiana en cuestión? Entonces necesitas conocer a Jesús. El Jesús del que se dio testimonio directo de quienes escribieron en los evangelios "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó)"

Cristo advirtió a sus discípulos: "Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía." (Lucas 12:1) 

La hipocresía es aquello que se quiere aparentar, da la idea de una cosa, pero por dentro, la verdad es otra: no se es lo que se muestra, ni se cree o siente lo que se dice. En otras palabras, la hipocresía religiosa es el arte de lo artificial en contraposición de lo real, el arte de lo material en lugar de lo espiritual, del vestido en lugar de la esencia, el arte de "momificar" una "vida" de fe, en contraposición a "la vida de fe" que brota de una relación interior con el Espíritu de Dios.

Uno de los ejemplos más evidentes es el de los "santos" de yeso frente a los santos a quienes los apóstoles les escribieron sus cartas (ver por ejemplo Efesios 1:1, Colosenses 1:2). O si leemos en Hechos 9:32 como "Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.", vemos como los santos eran llamados así debido a su fe en Jesús y lo que ello implica y no debido a sus méritos personales. De otro modo, el apóstol Pablo no podría haber escrito diciendo a los santos en Corinto "mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor." (1 Corintios 1:26-31)

Por esta razón, también encontramos que en la Biblia Jesús nos habla sobre la verdadera adoración (nuestra correcta relación con Dios el Padre) y nos dice que debe ser "en espíritu y en verdad" (Juan 4:23-24). Este espíritu es un "Espíritu de vida", y en esa vida está Jesús relacionándose con nosotros

Nadie puede tener una verdadera relación con Jesucristo si antes no conoce al verdadero Jesucristo. Por eso el apóstol Juan, un verdadero amigo y discípulo de Jesús, comienza el relato de su testimonio de la vida y obra de Cristo en su evangelio, presentándonos al Señor Jesús de modo que tengamos la identidad fiel de lo que Jesús y nuestra fe en él implican. 

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer." (Evangelio según Juan capítulo 1, v. 1-18)

Conocer a Cristo es la manera de conocer a Dios. Así que, no vamos a hablar de religiones ni de sectas cristianas, porque en su mayoría nos impiden ver y oír con nuestros propios sentidos lo que Jesús dijo e hizo, enseñó y prometió. 

La gran invitación que se nos hace desde los evangelios es a recibir las palabras de Cristo personalmente. El Señor nos dice "Venid a mí".

Si las religiones y sectas, filosofías e ideas de hombres te han impedido escuchar las claras palabras de Cristo, escucharlo a él hará que seas librado de la mentira y el error. De modo que podemos escucharlo decir aún hoy:  

"Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." (Juan 8:31-32)


N.M.G.

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