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Agua para todos los sedientos

 



La tarea de la predicación es exponer la verdad de Dios delante de toda conciencia humana. Pero nadie puede obligar al oyente en su respuesta al mensaje del evangelio (ver 2 Corintios 4:1 y ss.).
Nuestra tarea radica en ser fiel a la Palabra del testimonio.
El que las personas lo rechacen, ataquen, ignoren, tuerzan, o nieguen, es responsabilidad del oyente.
No vamos a vencer la corrupción que está creciendo en este mundo, así como no podemos detener el tiempo, ni el día de nuestro fallecimiento. Así que, ¿por qué no hacer de Aquel que sí puede "hacer nuevas todas las cosas" (*), la mayor de nuestras prioridades? Aquel que preguntó "¿de qué sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su alma?" (Mateo 16;26), tiene las respuestas a las más profundas necesidades del alma. Por eso, también dijo: "el que tome del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás..." (Juan 4:14).
Mi tarea es recordarte que hay un agua de vida gratuitamente puesta al alcance de todo ser humano que desea oír "la palabra de fe que predicamos" (Romanos 10), los que hemos bebido de esta verdad incomparable que está en Jesucristo, nuestro Señor.
No descuides tu alma, no seas como los que se preocupan más por donde pasarán sus vacaciones que en dónde pasarán la eternidad.

"Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida." (Apocalipsis 21:4-6)

"Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. (...) Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido." (Isaías 35:1-10)

Dios te bendiga.
Nicolás



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