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Cuando fracasar es elección



“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

(Lucas 11:9-10)

Fracasar, es nunca haber pedido, ni buscado, ni llamado, a Dios.

Fracasar, es darse por vencido, cuando no has sido vencido.

Fracasar, es tomar el rumbo equivocado y no cambiar de dirección. 

Fracasar, es no amar, no perdonar, no reír, no admirar, no agradecer.

Fracasar, es no usar toda nuestra voluntad para entender para qué fuimos puestos sobre esta hermosa tierra. 

Fracasar, es edificar tu vida fuera del único fundamento eterno.

Fracasar, es rechazar al único digno de ser seguido hasta la muerte.

Fracasar, es elegir permanecer en las tinieblas, cuando la Luz del mundo ya vino.

"(Jesús preguntó) ¿De qué les sirve ganarse el mundo entero y perder la vida eterna? ¿Habrá algún valor terrenal que compense la pérdida del alma?" (Mateo 16:26)

"Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna." (Juan 6:66-68)

“Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” (Romanos 10:11-13)

Amén.
N.M.G.

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