¿Quién soy? La pregunta que abre esta reflexión va más allá de saber qué soy. Podemos decir que somos seres humanos, criaturas con discernimiento, intención, afecto y voluntad propios. Mortales. Individuales. Únicos. Pero nada de eso responde la respuesta sobre, quién soy. Esta pregunta la hizo el propio Señor Jesús a sus discípulos: “ ¿Quién dicen los hombres que soy yo? ” (Marcos 8:27). Si bien Jesús podía ser identificado como un varón judío de Nazaret, de cierta edad, y de tal familia, que era profeta, rabí, etc., su identidad más profunda y esencial, iba más allá de eso. Y es esa identidad sobre la cual busco que reflexionemos. Para responder quién soy, no alcanza con definir lo que somos, necesitamos identificarnos . Es la identidad de una persona la que determina quién es. Por eso la respuesta correcta que le fuera dada por Dios mismo al apóstol Pedro, reveló una identidad diferente a la que la gente conocía sobre Jesús de Nazaret, por lo que pudo afir...
La amistad con Jesucristo... "Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces... hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos;... Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere grata a tu alma, La discreción te guardará; Te preservará la inteligencia..."